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Pide las cosas por favor (¡haz caso a la mamma!).

En el último correo te contaba que Ata come en el jardín de casa de mi madre para poder hacerlo tranquila.

¿Qué hace mientras Ricky?

Se come su comida en 5 segundos y espera al otro lado de la puerta del jardín mirando con ojos de loco hacia el cuenco de Ata.

Pide las cosas por favor

Intimidante.

Y si tardamos más de 5 segundos en llegar a la puerta del patio para salir con Ata… ¡TRAGEDIA! Tenemos a Ricky en la puerta empujando para salir el primero.

¿Qué hacer?

Opción 1:

Le distraemos con un masticable para que dé tiempo a salir.

Opción 2:

-¡¡María!! Llama a Ricky para que pueda salir con Ata -me dice mi madre porque no hay manera.

Opción 3:

¡Ojo cuidado!

Prepárate que esta última opción te va a volar la cabeza:

Ricky entiende que no es su turno y lo acepta tranquilo.

🤯

Nada de distraerle. Nada de comportamiento alternativo. Nada de depender de que otra persona le llame. Nada de carreras para salir corriendo al patio antes de que Ricky nos vea. Ricky elige estar tranquilo.

Revolucionaria idea, ¿verdad
(Nota: leer lo anterior con sarcasmo.)

Vale.

Que Ricky se gestione/controle/llámalo como quieras. ¿Cómo lograrlo?

Manual rápido

(1) Espero varios meses hasta que Ricky tiene la capacidad de gestionarse (bajan niveles de estrés, aumenta su autocontrol…).

(2) Mejoro la comunicación con Ricky (se da cuenta de que le entiendo, atiendo sus necesidades, confía en mí…).

(3) Me aproximo con tranquilidad a la puerta, le digo «Ricky, tú no» mientras mi cuerpo le transmite esto (me interpongo entre él y la puerta sin perder la calma).

(4) Miro a Ata y le digo «Ata, vamos» mientras dejo el espacio libre entre Ata y la puerta.

(5a) Si Ata sale, le digo «muy bien Ricky» mientras cierro la puerta. Fin.

(5b) Si Ricky sale, me alejo de la puerta y le llamo para que entre en la casa «Ricky, ven aquí». Vuelvo a repetir el paso 3 y 4 con calma, sin enfadarme, sin levantar la voz.

Nota: si no hay manera de que salga, volver a paso 1 y 2.

¿Es difícil?

No.

La cuestión es que nadie nos había dicho que se podían hacer así las cosas. Que si le des salchichas, que si te enfades, que si le distraigas, que si le digas que no… Ese es el problema.

Todo esto lo estoy grabando. Aún no sé dónde lo mostraré, si en formaciones de pago o en abierto, pero me parece oro lo que te he contado.

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