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Diferencias entre perros y lobos

Si nos fijamos solo en la genética, el lobo y el perro son la misma especie. Pero hay tantas diferencias entre lobos y perros en cuanto a su comportamiento, que hay quienes los consideran especies diferentes. Y ambas consideraciones son correctas (tienes más información sobre ella en el artículo ¿un perro es un lobo?).

Aunque todos sabemos que los perros provienen de los lobos, hay diferencias de comportamiento relevantes que invalidan el justificar su educación en base a cómo actúan los lobos. Pues al igual que procedemos del mono pero no somos monos, un YorkShire Terrier proviene del lobo, pero no es un lobo. 

Te cuento las principales diferencias para que puedas decidir por ti mismo.

El lobo es más desconfiado que el perro

Una de las principales diferencias entre los lobos y perros sea lo que ha generado que se haya domesticado a estos últimos.

Y es que el lobo es un animal extremadamente tímido y asustadizo. Así que los primeros lobos que convivieron con el hombre sin duda serían los individuos de la especie que eran más confiados y tenían más capacidad para gestionar nuevas situaciones.

Esta es la primera y una de las mayores diferencias de los perros actuales con respecto a los lobos: los perros son animales confiados y que se adaptan a nuevas situaciones con facilidad. Algo imprescindible para convivir con nosotros de la forma en que lo hacen.

Pero esto no queda aquí, pues provoca la siguiente diferencia.

El perro aprende mejor nuevas conductas

El que los lobos sean más desconfiados y asustadizos, influye en su forma de aprender. Y este detalle, fue un punto de inflexión para la domesticación cuando se descubrió que se podía adiestrar a los perros.

Verás, en los inicios de los tiempos del adiestramiento canino, todo lo conocido era aprendizaje operante. O para entendernos, «si te sientas te doy un trozo de salchicha».

Si intentaras enseñar a un lobo a sentarse de esa forma, al ser un animal tímido su principal objetivo en esa situación sería buscar la seguridad. Estaría estresado, algo que no favorece la concentración relajada y la confianza, que es el estado emocional óptimo para el adiestramiento. Vamos, que al lobo le importa un bledo que le des la salchicha, está pensando como escapar del loco que repite sin parar «sienta, siiieeenta, sienta Bobby… sienta chico que yo sé que puedes hacerlo».

Sin embargo, como el perro es más confiado, estaría tranquilo al no percibir la situación como peligrosa. Y esto, hace que se plantee «quiero esa salchicha, ¿cómo podría conseguirla?». O dicho en otras palabras, el perro es capaz de recibir la información que estás intentando proporcionarle («si te sientas, te doy la salchicha») y puede aprender nuevas conductas que le permiten optimizar el entorno. Es decir, que si ahora para comer tiene que sentarme y hacer el pino en vez de cazar, pues se adapta.

Que curioso, ¿no?

Que un perro no sea tan asustadizo como un lobo hace que pueda aprender mejor nuevas conductas, y eso hace que pueda adaptarse y vivir en muchos más entornos. Por eso se adiestró a los perros.

Pero esto tiene también una parte negativa.

El lobo sobrevive mejor en ambientes peligrosos

Que un perro tenga más facilidad que un lobo para aprender nuevas conductas que se le enseñen, no quiere decir que el lobo sea tonto.

Ni mucho menos.

Un lobo tiene mayor capacidad para aprender por observación y, en una situación peligrosa, desarrollará estrategias de afrontamiento mejores que un perro (al menos globalmente). Esto quiere decir que en ambientes peligrosos, los lobos sobreviven mejor.

Y aunque es cierto que si intentas adiestrar a un perro es capaz de:

  • coordinarse mejor contigo.
  • interpretar mejor los gestos que haces.
  • responder mejor a informaciones sutiles que le proporcionas.
  • graduar su respuesta mucho más que un lobo.

No te creas que el lobo es mal estudiante.

Un lobo necesita muy pocas repeticiones para realizar un aprendizaje operante. De hecho el lobo tiene una mejor capacidad para aprender por observación

Pero, aunque los lobos aprenden más rápido, es más fácil modelar y ajustar conductas en los perrosPor ejemplo, a un lobo le puedes enseñar a sentarse, pero a un perro le puedes enseñar a sentarse, a sentarse así y a sentarse asá. Porque el perro es capaz de «ajustar» mejor esa conducta y además, se da cuenta de la diferencia cuando le pides sentarse de una forma u otra, aunque esta sea sutil.

Esto se ve mucho en perros de competición, en los que por ejemplo un «junto» no se puede hacer de cualquier manera, pues es necesario ejecutarlo de una forma muy determinada. En ese aprendizaje, el lobo se quedaría en el «junto» y con el perro puedes seguir avanzando hasta conseguir ese junto «tan especial» que se requiere para la ganar.

Como ves, no es que el perro sea mejor que el lobo, sino que tiene mejores características para adiestrarlo.

Pero además el perro tiene también otras diferencias que facilitan la convivencia con nosotros.

Las conductas innatas de los perros se pueden moldear

Otra de las grandes diferencias es la plasticidad de las tendencias de conducta innatas o instintivas. 

Y es que los lobos tienen las conductas innatas muy fijas y determinadas, mientras que en los perros son más adaptables. De hecho, cuanto más compleja sea una conducta, más margen habrá para moldearla en los perros.

Por ejemplo, lo que hace que muchos perros persigan pelotas es el instinto de caza. Y este instinto, más o menos, es moldeable. Y no es que sea sencillo de cambiar, pero si que se puede «variar» o «reconducir» para que nos entendamos. 

Pero en un lobo no. 

Un lobo no «cazaría» una pelota, y en ningún caso podrías distraerle con ella si ha olido un conejo y ha activado su instinto de caza.

Por eso se puede utilizar a los perros para buscar personas perdidas, como perros de protección, perros de caza, perros de pastoreo… porque puedes seleccionar un perro con un instinto determinado y moldear ese instinto para utilizarlo en tu beneficio. 

Y con un lobo, pues olvídate. 

El caso es que la conducta social es una tendencia de conducta innata, y esta también es otra de las diferencias.

En esto de los instintos la domesticación ha influido mucho, pues la selección que se ha hecho de las distintas razas en base a potenciar o debilitar ciertos instintos hace que, por ejemplo, algunos perros tengan un instinto de caza muy fuerte y otros ni tan siquiera muevan un músculo cuando les tiras la pelota.

Los perros forman familias, no manadas

Como los perros tienen una mayor plasticidad de las conductas innatas que los lobos, y la conducta social es una conducta innata, pues el razonamiento nos lleva a deducir que la conducta social del perro es muy plástica.

Pero me explico mejor.

Lo primero es que los perros tienen muy pocas normas sociales con respecto a los lobos y encima, estas son mucho más moldeables.
Pero es que además, el periodo crítico de socialización en los lobos es corto, pues tan solo dura hasta la 3ª semana de vida. Y digo corto, comparado con el del perro que dura hasta la 8ª semana, si tomas el periodo de impronta, o hasta la 16ª semana, si tomas el periodo de socialización.

Es decir, que el perro tiene muchas más semanas para adaptarse a su entorno. Lo que significa que un cachorro de perro conviviendo con humanos tiene mucho tiempo para adaptarse a nosotros y a las peculiaridades de su desarrollo con respecto a si creciera libre en el campo con otros perros.

Pero imagina que socializas un lobo con humanos desde pequeño, puedes lograr que te acepte en su grupo si sigues fielmente las normas sociales del grupo. ¡Cuidado con saltártelas que puede tener consecuencias serias!

Todo lo contrario que los perros, que se adaptan a nosotros, nos captan bastante bien, desarrollan diferentes formas de relación para tener una buena convivencia… vamos, que logramos convivir con ellos sin grandes problemas.

Y justo por eso, porque los perros tienen una organización más variable, cuando hablamos de varios perros conviviendo juntos se utiliza el término grupo social. Y el famoso término manada se reserva para un tipo de sociedad más rígida y estable como la que forman los lobos.

Así que, si hablamos correctamente, podrías ser el podrías ser el líder de tu grupo social, pero ser el líder de la manada cuando hablamos de perros no está bien dicho. Otra cosa es que venda más el nombre comercial de «El líder de la manada» o que, se haya repetido tanto que al final se tome como cierto.

Pero técnicamente no lo es.

Como ves, no son pocas (ni banales), las diferencias entre los lobos y los perros. Así que dime, después de leer esto, ¿sigues pensando que tu perro es un lobo?

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